Me he llevado esta sucesión calorífica,
le he arrancado cada gesto a su partícula,
cada grito a su bamboleo presuroso.
Me he quedado con cada gota,
con cada palma y esquina.
He tomado en mi interior a ese espejo primitivo
y somos tu y yo y esos 2
mirándonos,
creando todos estos actos;
rozando línea a línea tu textura, tu fervor.
Se me ha grabado la cicatriz cilíndrica de tu fricción,
la risa nueva de su mano agitada y constante.
Y lo corto y lo espléndido de sus telas oscuras a presión
mezclados a su cabello de arco iris,
se han tramado elevarme,
volverme el criminal de cada impaciencia.
C
A
E
M
O
S.
Me adentro a la profundidad de esa tarde,
de ese punto cauteloso, soberbio.
Aproximo este medio a tu medio,
a la suavidad trémula que emana un organismo.
Te humecto cada palabra pretenciosa
y te absorbes esa imagen estrenada.
Te culmino, me sonríes, nos tatuamos de prendas…
Me he quedado con cada vacío,
con cada después,
con cada auto en que desapareces.