El tiempo nace desde el vientre en que tu nombre se apaga,
nace con el adiós, con la mística azul de tus desconciertos.
Siento mi cabeza en paralelo al dolor de los cigarrillos,
del CAFÉ humeante y rencoroso.
Entonces de dónde surges tú
y de qué campo insólito inventas tus desdichas?
Dime qué punto le faltó a tu ayer,
qué verbo hiciste mientras existías en la nada de tus pasos.
Qué otoño consumes cuando tus ojos en petición de llanto
se vuelven distancia?
Eres otra imagen superpuesta entre mis cráneos.
Eres la misma de todavía,
la nueva de siempre.
Y mientras yo me quedo opaco en la S,
disperso en la H de mis temores,
TÚ
anocheces conmigo,
renaces contigo,
vives con mis lamentos de hombre gris.
Y yo vivo con los míos y los tuyos y los que del mundo vienen,
desde el norte y el sur de mis pensamientos más descoordinados
y de este índice que me apunta al oído y a los deja vu más propicios.
Por ahora soy yo y estos 1000 que se inventan cada noche conmigo
y con ellos.