Cuando restituiste la lengua y
llamaste a ciegas por un sonido,
supiste que aún te transformas en 2 colores,
que todavía te supones existencias aferradas a tu costado.
Cuando despertaste con rostros incalculables incitados por uno,
te buscaste en tus memorias guardadas en un cuadrado y
fuiste el valiente amedrentado de los eneros,
de las trovas insospechadas.
Cuando los cuándo y los cómo y los porqués se te apagaban, fuiste tú,
fuiste únicamente tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario