lunes, 20 de febrero de 2012

( )

Casi suspiro en el sofá.
Tengo este trago de ansias
y este olvido melodioso.

Vimos partir al coro de esperanzas que aullaban
entre tu boca y mi aliento.
Yo vi partir, como parten las despedidas,
a ese silencio enajenado de las paredes,
a esa compañía inmensa que es tu sangre
rodeada de tormentas inefables.

- Ya no hablemos de plurales entonces;
la unicidad es mía y de los cuadros y
de los rincones en mezclas intuitivas.

Sí, esta vez escribo,
escribo desde ti
hasta ti
y hasta esa vaguedad de mi recepción.
Hasta ese tú que me desvanece.

Pero te escribo desde mi incendio,
desde este verso incausado;
de aquí, del lugar que no pronunciaste.

Casi suspiro y te digo aún;
 aún suspiro y te digo casi;
pero esta vez soy el mismo y
el distinto de tus creencias.

Casi te miento y te digo que no.  

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