Te busco cifras en la composición de mi boca,
me voy callando cada náusea luminosa de tu fin,
de tu oxígeno;
cada parpadeo multicolor.
Ingiero esta impaciencia sin sonido
y vuelvo tormentoso, infinito,
flameante.
Abro puertas orgánicas
y abro mi intensidad craneal.
Dolor
víscera armada con tu letra y tu distancia y esta noche
mientras andas aparente, solitaria, imprecisa.
Hasta este paso
2 carnes se prolongan
Oscilan mil sabores de adioses.
La despedida, esta hora, el sueño,
este sofá rojo hastiado del mismo nombre y del mismo llanto.
De la misma conclusión acuática.
No hay comentarios:
Publicar un comentario