Parlante:
el caracol y sus llaves.
Domingo donde caigo y me sofoco de domingos.
Las correas ajustan mis desdichas
y este oxígeno sin ganas de mí, se estremece.
Trecho inmenso entre tu beso y mi boca.
Abrazo donde me fundo en mi ceguera.
Soporte inequilibrado.
Y mi reflejo no refleja este antes,
la ventana inmóvil no produce los colores
y yo
el de nunca el de después el de todavía
me ahogo con sordos sonidos
para volver y ser el mismo.
La mariposa no vuela por mis intentos,
no se posa en mi cabeza
y no me regala más palabras.
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