Me convierto en el impulso de este adentro.
Soy el paladar ebrio que tantea en tu sombra,
en tus labios ciegos.
En ti se acumula mi olvido y mis intentos,
el engaño que alojo en tu abismo de carne.
Y me recuerdo inútilmente
dolorosamente
distantemente
apoyado en el mismo ayer
en el cual creo y sobrevivo.
Mi ayer, mi silencio, mi repetición
mis ecos mudos para tus palabras.
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